La Corona que Engalana las Sienes de Puerto Vallarta |
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| Por Luis Ernesto de la Garza | Creado:17/Abr/2008 |
Al llegar la tarde, el cielo vallartense se despliega en varios colores, dictando cada día, un nuevo diseño de sarape mexicano que se recorta con la silueta de la ciudad, pero una estructura destaca marcando el signo que más permanece en la memoria de los visitantes de la ciudad: una corona sobre una torre. La corona de la torre principal de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también conocida por muchos locales como la Catedral de Puerto Vallarta, tiene un diseño de estilo barroco, como una supuesta réplica de la corona que poseyó la emperatriz Carlota, esposa de Maximiliano de Habsburgo, La historia de este templo comienza a principios del siglo XX, cuando se colocaron las bases para la construcción de la primera iglesia de Puerto Vallarta. Al principio era una pequeña capilla creada con dedicación a la Virgen de Guadalupe, hasta que llegó al puerto el padre Francisco Ayala en 1915, quien sugirió hacer la construcción en tributo a la original Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México. La construcción dejó de ser una capilla cuando se declaró su uso oficial como parroquia. Su edificación se detuvo debido a la guerra cristera y se retomó años después, cuando se le añadieron el domo superior y el coro con su órgano, instalado justo el día del 420 aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe acorde con la tradición católica mexicana. Finalmente, en 1952 se terminó la Como sede local de la fe católica, el templo ofrece servicios religiosos para residentes y turistas, incluso misa en inglés, francés y misa bilingüe cada sábado y domingo. Sus campanas repican de 30 a 15 minutos antes de cada misa definiendo parte de los sonidos que integran la cultura del pueblo de Puerto Vallarta. Este repicar es especialmente apreciado durante las festividades religiosas que se organizan los primeros doce días de diciembre con motivo de la conmemoración de la Virgen de Guadalupe, atrayendo peregrinaciones de locales y turistas en una colorida y alegre celebración que llena los sentidos con los cantos, la comida, los colores y el aroma de la brisa del puerto que se disuelve con la flores que se ofrendan.
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