La Corona que Engalana las Sienes de Puerto Vallarta

Autor:
Luis Ernesto de la Garza

Corona Vallarta

Al llegar la tarde, el cielo vallartense se despliega en varios colores, dictando cada día, un nuevo diseño de sarape mexicano que se recorta con la silueta de la ciudad, pero una estructura destaca marcando el signo que más permanece en la memoria de los visitantes de la ciudad: una corona sobre una torre.

La corona de la torre principal de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también conocida por muchos locales como la Catedral de Puerto Vallarta, tiene un diseño de estilo barroco, como una supuesta réplica de la corona que poseyó la emperatriz Carlota, esposa de Maximiliano de Habsburgo, Domo Iglesia de Puerto Vallartaemperador de México de 1864 a 1867. Este diseño contrasta con la arquitectura de la iglesia, que es una verdadera expresión del arte popular mexicano, pues combina varios estilos arquitectónicos que con ingenuidad integraron los distintos párrocos, albañiles y artesanos a lo largo de su construcción; desde el estilo neoclásico de la nave principal, hasta las torres con estilo renacentista.

La historia de este templo comienza a principios del siglo XX, cuando se colocaron las bases para la construcción de la primera iglesia dePuerto Vallarta. Al principio era una pequeña capilla creada con dedicación a la Virgen de Guadalupe, hasta que llegó al puerto el padre Francisco Ayala en 1915, quien sugirió hacer la construcción en tributo a la original Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México. La construcción dejó de ser una capilla cuando se declaró su uso oficial como parroquia.

Su edificación se detuvo debido a la guerra cristera y se retomó años después, cuando se le añadieron el domo superior y el coro con su órgano, instalado justo el día del 420 aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe acorde con la tradición católica mexicana. Finalmente, en 1952 se terminó laAltar de la Catedral de Puerto Vallartaconstrucción de la torre principal, sin embargo, el símbolo que ha definido a esta parroquia y que sobre esa torre ha bendecido a la ciudad, fue colocado en 1963. La fachada de las torres fue completada hasta 1987.

Como sede local de la fe católica, el templo ofrece servicios religiosos para residentes y turistas, incluso misa en inglés, francés y misa bilingüe cada sábado y domingo. Sus campanas repican de 30 a 15 minutos antes de cada misa definiendo parte de los sonidos que integran la cultura del pueblo de Puerto Vallarta. Este repicar es especialmente apreciado durante las festividades religiosas que se organizan los primeros doce días de diciembre con motivo de la conmemoración de la Virgen de Guadalupe, atrayendo peregrinaciones de locales y turistas en una colorida y alegre celebración que llena los sentidos con los cantos, la comida, los colores y el aroma de la brisa del puerto que se disuelve con la flores que se ofrendan.

Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe de Puerto VallartaEl arte no se limita al exterior del templo, pues ahí se alojan obras de arte religioso como las estaciones del Vía Crucis, modeladas en yeso, colocadas entre columnas de capitel jónico y fuste estriado; el púlpito y los confesionarios de madera labrada, el altar de mármol con hoja de oro, las imágenes de santos en madera lacada, y el retablo de Nuestra Señora de Guadalupe pintada por el artista jalisciense Ignacio Ramírez. Esta religiosa galería es literalmente coronada con el imperial símbolo que actualmente intenta rasgar el cielo de Puerto Vallarta: la corona, sostenida por ocho ángeles de concreto diseñados por el escultor J. Esteban Ramírez Guareño, y que actualmente es una versión hecha en fibra de vidrio, pues la corona original, de concreto, sucumbió a su propio peso durante el temblor del 9 de octubre de 1995.

Corona de Catedral de Puerto VallartaPresente en postales, libros y reseñas turísticas de la ciudad, este templo con su torre y su singular corona, se ha convertido en un distintivo símbolo de la ciudad para los que conocen Puerto Vallarta y para los que no lo conocen. Vale la pena admirarlo de cerca y por dentro. Es un recorrido esencial en este centro turístico cuyo atractivo principal son sus playas, pero donde es imperante darse permiso para un tipo de inmersión, que no es precisamente acuático, sino más íntimo y cercano a la idiosincrasia mexicana.



Escrito por Luis Ernesto de la Garza